ELEMENTOS DECORATIVOS

Algo muy de moda y que aportan elegancia a las decoraciones son las paredes de ladrillo, que aportan unas tonalidades y texturas con el paso del tiempo.

En este artículo nos referimos a las paredes de ladrillo que necesitan una restauración o que están cubiertas por alguna capa de pintura y queremos sacarlas a relucir lo máximo, no a las paredes de ladrillo que son imitaciones.

Esta moda comenzó en Nueva York cuando los estudiantes, inmigrantes y artistas se fueron a vivir a pequeños locales con precios bajos.

Este tipo de paredes es ideal para cualquier zona, desde ambientes rústicos hasta estilos industriales. En las zonas rurales causan armonía con las chimeneas y los espacios más antiguos.

Estas paredes normalmente se encuentran en los muros de carga, lo que provoca que al verse los ladrillos el aislamiento sea peor, por ello es recomendable no poner este tipo de paredes en las zonas que dan al exterior de las viviendas.

El efecto que provoca ponerlo en una o más paredes es muy interesante, ya que el tamaño que tengan las paredes influye mucho en cuanto al tono que se queda. Por el tamaño normalmente se suele poner en los grandes salones o habitaciones, aunque también puede ubicarse en cualquier lugar de la casa, dependiendo de los gustos de cada persona y de los recursos que se disponga.

Como última opción tenemos la posibilidad de pintar los ladrillos con colores claros para reducir el impacto que provoca en la vista y conseguir un ambiente más cálido.